cliente ideal

Descubre cómo es tu cliente ideal

¿Sabes bien quién es tu cliente ideal?

Cuando empiezas un proyecto Web, una de las primeras preguntas que hacemos los copywriters a los clientes es:
¿A quién quieres vender tu producto o servicio? ¿Cuál es tu objetivo?

La respuesta, en la mayoría de los casos, es:
-Yo.., ¡a todo el mundo…!

Y ya está. Como si fuera tan fácil.

Está claro que los negocios están pensados para vender algo, bien sea un producto o un servicio.

Y es natural que se quiera vender cuanto más mejor. Queremos tener el máximo posible de clientes.
Pero esto es poco efectivo. Es, como se dice vulgarmente, intentar matar moscas a cañonazos.

 

Si escribimos para todo el mundo, nadie se sentirá identificado y pasaremos desapercibidos.
Porque tu cliente ideal, a la hora de decidir si te va a comprar o no, necesita tener la seguridad de que el producto o servicio que ofreces es para él.

 

Quiere saber va a resolverle su problema, cubrir una necesidad o simplemente hacerle la vida mejor, hacerle más feliz.

Y eso pasa indiscutiblemente porque lo conozcas profundamente.

Tienes que averiguar cómo piensa, que siente, como hablarle, que le inquieta, etc.

Cuál es nuestro sentimiento como consumidores.

 

Internet ha hecho que cualquier persona o negocio pueda acceder a hacer publicidad; ya no es necesario ser una mega-empresa para comunicar nuestra oferta al público en general.

Pero a la vez ha hecho que como consumidores nos volvamos mucho más exigentes.

Ante la cantidad de información y ofertas que hay en Internet, nos gusta investigar a fondo lo que vamos a comprar o contratar.

Que se adapte a nuestras necesidades y que veamos claramente los beneficios del producto o servicio elegido.

A la hora de comprar queremos estar seguros de que el producto está hecho para nosotros, que es exactamente lo que necesitamos.

Y esto solo se puede conseguir de una forma. Solo nos sentiremos identificados con esa propuesta si ha sido escrita pensando en nuestros sentimientos al respecto.

 

Identificando a tu cliente ideal.

 

Para llegar a definir al milímetro a nuestro cliente ideal hay que seguir una serie de pasos.

Hay que hacer las preguntas correctas y encontrar las respuestas.

Generalmente, a la hora de definir a nuestro cliente, la mayoría de las empresas se hacen preguntas muy elementales de tipo demográfico. Es decir, segmentan por la edad, el sexo, estado social, ingresos, etc.

Hacen preguntas muy básicas como si está casado, si tiene hijos y cuantos, donde vive. Y todo eso está muy bien, sin duda es necesario.

Pero a menudo se olvidan de investigar los sentimientos y estado emocional del cliente potencial.
Y no nos olvidemos. Para llegar a tocar en la fibra de nuestros usuarios, debemos llegar a su sistema emocional, que es el que va a generar el impulso de compra.

Hay que averiguar que le produce miedo, ansiedad, felicidad.

Hay que encontrar la motivación emocional que le va a empujar a hacer clic en nuestra página y no en la de otro. Y a la vez, saber por qué no lo haría.

Y demás, hay que hacerlo de una manera muy precisa, ya que en Internet no tenemos mucho tiempo para comunicar todo eso.
Cuando un potencial cliente llega a nuestra página Web, apenas tenemos 4-5 segundos para captar su atención y decirle:

 

-¡Hey, tengo lo que estás buscando, sigue leyendo!

 

Y una vez conseguido esto, tenemos que ser muy claros mostrando nuestro producto.

Tenemos que redactar nuestros textos de tal manera que cuando llegue al botón de acción no tenga la menor duda de que ha encontrado lo que buscaba y que además somos de fiar. Esta es la clave de toda la comunicación.

Buscando detectar los sentimientos del cliente.

 

Para detectar a nuestro cliente perfecto, además de conocer sus datos demográficos básicos, tenemos que averiguar que le activa emocionalmente.

 

Tenemos que saber cosas del tipo ¿Cuánto tiempo tiene para leer el contenido de nuestra web? Porque en base a la respuesta decidiremos el tamaño y longitud de los textos de la web. Y si tiene muy poco tiempo, igual es mejor hacerlo con un video.

Tenemos que saber el tipo de contenido que lee a diario, en que formato y donde (en el trabajo, en casa, en el transporte público…). Y ya puestos, tratar de definir si va a su trabajo en coche, en el metro o en bici.

Pueden parecer preguntas tontas o sin utilidad, pero en ese trabajo de investigación además pueden surgir pautas de comportamiento que habíamos pasado por alto y que nos ayudaran a escribir mejor para él.

Otra de las preguntas esenciales para definir a nuestro cliente es saber cuáles son sus objetivos en la vida.

Que trata de conseguir a corto, medio y largo plazo. Que dificultades debe superar cada día. Si su motivación es mejorar en el trabajo, ganar más dinero, estar más sano, más tranquilo o destacar en su grupo de amigos.

Y una vez que hemos averiguado o definido esa información, debemos preguntarnos

¿Qué podría hacer yo para ayudarlo en esos objetivos?

¿Cómo puede mi producto o servicio apoyarle para superar esa angustia o necesidad?

Y paralelamente, tratar de despejar las dudas o bloqueos que pueden hacerle no comprar ese producto/servicio.
Hay que ganarse esa confianza y que no tenga dudas a la hora de hacer clic.

 

Porque ese es siempre el objetivo final de una página web con fines comerciales. Que el cliente nos compre, contrate o deje sus datos.
Entonces, cuando todo ese trabajo está bien hecho, las posibilidades de que una visita a nuestra web acabe convirtiéndose en un cliente aumentan notablemente.

 

¿Tienes alguna idea más de que se debe averiguar para conocer mejor al cliente ideal?
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¡Gracias!

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